lunes, 30 de noviembre de 2015

REGULACIÓN DE LA LIPÓLISIS


Para empezar a hablar de la regulación y como afecta ésta 
al paciente debemos definir unos conceptos básicos para poder comprender el tema:

LIPÓLISIS: proceso por el cual a través de lipasas sensibles a hormonas 
se hidrolizan AG (ácidos grasos) y glicerol a partir de su forma TAG ( triacilglicerol), 
el cual es una gran reserva de energía metabólica almacenada. (Devlin, Thomas T. 2008).

ADIPOCITO: célula que conforma el tejido conjuntivo laxo llamado adiposo, 
unidad básica de almacenamiento de TAG (triacilglicerol). En su citoplasma ocurre la lipólisis, 
proceso que tiene un rol critico en la homeostasis energética del organismo.



psicologia-fisiologica-roiel.blogspot.com
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TAG: mejor conocido como triacilglicerol, son ácidos grasos esterificados, 
se almacenan en los adipocitos y conforman la reserva energética más grande del 
organismo.


TRIACILGLICEROL
www2.uah.es
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  1. REGULACIÓN DE LA LSH



  • La LSH es la lipasa sensible a hormonas, esta es la encargada de catalizar 
  • los procesos lipídicos, en otras palabras, esta enzima va a hidrolizar ácidos 
  • grasos y glicerol a partir de loscarbonos sn 1 y sn 3 del triacliglicerol.
  • Como su nombre lo dice esta es una enzima hormonodependiente de las 
  • catecolaminas (adrenalina, epinefrina) y gucagon, también es regulada por la insulina.Ésta se estimula de manera alostérica por medio de las catecolaminas y el glucagon, ya que se activa 
  • por medio de la fosforilación, en gran parte por la PKA ( protein quinasa A) 
  • a través de la cascada del AMPc (ver video 1). 
  • También existen vías alternas para la fosforilación por medio de las quinasas como la ERK1/2 a través de las vías de la PMA/PKC/MAPK y AMPK.


https://www.youtube.com/watch?v=Fax18EXt1Mo
  • Se inhibe de forma alostérica por medio de la desfosforilación de la cascada de la insulina, ya que la LSH se inactiva.(ver video 2).
Este vídeo también lo encontramos en Efectos de la Insulinemia
  • La acción catalítica esta regulada por una proteína lipídica llama Perilipina A, esta esta asociada a las gotas o cúmulos lipídicos donde se almacenan los TAG.
  • La Perilipina A es una especie de barrera que se encarga de evitar el contacto de las lipasas con los TAG. Esta al fosforilarce por medio de residuos de serina a través de la cascada del AMPc, hace un cambio conformacional, exponiendo a los TAG a las lipasas para que hidrolicen AG y glicerol de estos, con el motivo de liberarlos al torrente sanguíneo y de ahí a los demás tejidos para la obtención de energía metabólica
Imagen3.jpg
interacción entre la LSH con la perilipinas para hidrolizar TAG

miércoles, 4 de noviembre de 2015

FIEBRE SIN FOCO

FIEBRE SIN FOCO


CONCEPTO  

Se define como fiebre en el niño la temperatura rectal superior a 38° C, y fiebre sin foco (FSF) cuando no se descubre el origen de la misma después de una historia y exploración física cuidadosas y el cuadro clínico tiene una evolución inferior a 72 horas(1).


ETIOLOGÍA

La FSF es una de las causas más comunes de consulta pediátrica, y plantea un reto diagnóstico y terapéutico para el clí- nico por la posibilidad de una infección bacteriana grave subyacente. La inmensa mayoría de estos episodios son debidos a infecciones víricas benignas y autolimitadas que no precisan tratamiento. Los virus más frecuentes en niños pequeños son herpesvirus humano tipo 6, enterovirus y adenovirus, así como los virus respiratorios, si bien éstos suelen tener presentes manifestaciones clínicas de localización(2). Desde el punto de vista práctico es conveniente dividir a los niños en mayores y menores de 3 meses, puesto que la etiología, el riesgo de infección bacteriana grave y, por consiguiente, la actuación médica son diferentes.

Alrededor de un 2-3% de los lactantes menores de 3 meses con fiebre tienen una infección bacteriana. No obstante, el riesgo aumenta varias veces en los lactantes menores de 4 semanas, período en el que 1 de cada 8 niños puede tener una infección bacteriana grave. Entre las bacterias más comunes a esta edad están el estreptococo del grupo B y las enterobacterias, pero no hay que olvidar la Listeria monocytogenes, el Streptococcus pneumoniae, el Staphylococcus aureus, ni al enterococon en infecciones urinarias. El riesgo disminuye entre 3 y 36 meses, y a partir de esta edad, se considera que el riesgo de infección bacteriana grave subyacente es mínimo y, por tanto, la actuación clínica es similar al adulto. Desde la introducción de las vacunas conjugadas frente a Haemophilus influenzae tipo B y meningococo C y, más recientemente, frente a 7 serotipos de neumococo, se ha reducido mucho la incidencia de bacteriemia oculta, que actualmente en nuestro medio es inferior al 1% (independientemente de que el niño esté o no vacunado de neumocococo debido a la gran disminución de la circulación de los serotipos vacunales, que eran los más a menudo implicados en este proceso).

EPIDEMIOLOGÍA

Los episodios agudos de fiebre suponen entre un 10 y un 20% de las visitas a una consulta de pediatría(4). No hay diferencias significativas en relación al sexo o a la condición socioeconómica. Son más frecuentes en niños entre 3 y 36 meses. En este período, la media de episodios agudos de fiebre oscila entre 4 y 6 al año. Asimismo, el número de episodios febriles es mayor en niños que asisten a guardería. Existe un aumento de la incidencia en los meses de invierno, coincidiendo con epidemias de virus respiratorios y gastrointestinales.

PATOGENIA

La fiebre es la consecuencia de una alteración de la termorregulación normal, con un desplazamiento hacia arriba del punto preestablecido de control de la temperatura en el hipotálamo(4). Este punto de termostato aumenta debido a la acción de determinadas citocinas secretadas por células inmunitarias (inmunidad innata), en respuesta a una gran variedad de estí- mulos. Estas citocinas estimulan la síntesis de PGE2, en el hipotálamo anterior, que es responsable directamente de la fiebre. Una vez fijado el nuevo punto termorregulador, se mantiene la temperatura corporal merced a mecanismos homeostáticos como la vasoconstricción cutánea (conservación de calor) o los escalofríos (termogénesis). La fiebre es una respuesta a un estímulo, habitualmente infeccioso, y debe distinguirse del aumento de temperatura corporal en el que no hay modificación del punto termorregulador, como ocurre por ejemplo en el sobrecalentamiento o la hipertermia.

La razón por la cual los lactantes tienen un riesgo incrementado de infección bacteriana grave estriba fundamentalmente en la inmadurez de su sistema inmunológico. En los primeros meses de edad, existe un déficit en la actividad opsonizante, en la función macrofágica y en la actividad de los neutrófilos. Además, la producción de IgG específica frente a bacterias encapsuladas está muy disminuida en los primeros 24 meses de vida. Por otro lado, la primera exposición en los niños pequeños a determinadas bacterias predispone a un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad. Tal es el caso de las infecciones por S. pneumoniae, meningococo o H. influenzae tipo B, tras el primer contacto con estos patógenos, con frecuencia coincidente con la entrada en la guardería.



CLÍNICA

Por definición, la FSF no se acompa- ña de manifestaciones clínicas significativas de localización. La mayoría de estos niños tiene un buen estado general y una exploración clínica sin hallazgos relevantes. Se han desarrollado diversas escalas de observación que pretenden identificar a los niños con enfermedad bacteriana subyacente. Entre las más utilizadas se incluyen la Young Infant Observation Scale (YIOS) y los criterios Rochester de bajo riesgo de infección bacteriana grave en menores de 3 meses, y la escala de Yale que es válida tanto para los menores de 3 meses como para los niños mayores de esta edad(3,6). Sin embargo, los valores predictivos positivo y negativo de estas escalas para la detección de enfermedad bacteriana grave son relativamente bajos, por 38 Protocolos diagnóstico-terapéuticos de la AEP: Infectología pediátrica lo que no permiten identificar correctamente a muchos niños pequeños con o sin infección bacteriana grave.

DIAGNÓSTICO

El diagnóstico de un síndrome de FSF es directo, aplicando la definición antes referida. El diagnóstico de la etiología o las complicaciones derivadas de un síndrome de FSF, cuando se consigue, va a venir determinado por la clínica, o por la demostración de un microrganismo en el urocultivo, el hemocultivo, una muestra respiratoria u otra técnica microbioló- gica. Es conveniente identificar los factores de riesgo asociados al desarrollo de complicaciones bacterianas graves. En los menores de 3 meses, lo habitual es combinar una batería de datos clínicos y de laboratorio para identificar a niños de bajo riesgo. Estos criterios de bajo riesgo son la edad superior a 4 semanas, el buen estado general y la normalidad de las pruebas complementarias, combinación que muestra un valor predictivo negativo de hasta el 99%. El grado de fiebre no es un criterio de riesgo a esta edad. En cambio, en el niño mayor de 3 meses, la fiebre alta sí es un factor de riesgo(4). La mayoría de los estudios han analizado como punto diferencial la temperatura por encima de 39° C, apreciándose un mayor riesgo con un grado de fiebre superior a este nivel, sobre todo en niños con leucocitosis por encima de 15.000/mm3.


TRATAMIENTO

Los antipiréticos habitualmente empleados son paracetamol o ibuprofeno. El paracetamol carece de efecto antiinflamatorio; se absorbe muy bien, alcanzando niveles máximos al cabo de 1-2 horas de su administración, y mantiene el efecto en torno a 4-6 horas. A mayor dosis, más prolongado es el efecto antitérmico, por lo que se recomienda dar 15 mg/kg cada 4 a 6 horas, sin sobrepasar los 60 mg/kg/día. El ibuprofeno es un antitérmico antiinflamatorio con pocos efectos adversos cuando se emplea durante perí- odos cortos de tiempo; tiene un efecto antitérmico más prolongado, de entre 6 y 8 horas de duración. Las mediadas físicas han de ser racionales: evitar sobrecalentamiento exógeno, desabrigar cuando convenga y, en determinadas ocasiones excepcionales, paños húmedos o baño templados a temperatura sólo 1 ó 2° C por debajo de la corporal en ese momento febril (y, por tanto, superior a 37° C). El enfriamiento con agua fría está formalmente contraindicado siempre que la causa de la pirexia sea la fiebre. Respecto al tratamiento antibiótico, en general no es necesario ni conveniente(17). La excepción es el neonato, en quien habitualmente son necesarias pruebas complementarias, incluido urocultivo, punción lumbar, ingreso y antibió- Fiebre sin foco 41 ticos parenterales(1). En niños entre 1 y 3 meses, la actitud debe ser individualizada. Si son unos padres fiables que volverían a revisión con rapidez, se puede optar enviar al niño al domicilio con reevaluación a las 24 horas si cumple todos los criterios de bajo riesgo. De otro modo se deben realizar uro y hemocultivo y punción lumbar, e instaurar tratamiento parenteral(1,2). En niños entre 3 y 36 meses, la decisión de instaurar tratamiento antibiótico a menudo depende en parte de dónde se atiende al niño, ya sea en una urgencia hospitalaria o en una consulta extrahospitalaria(5). En cualquier caso, sólo se debe administrar antibióticos en casos muy seleccionados, y, entonces, las bacterias a cubrir en condiciones habituales son neumococo y meningococo, siempre y cuando se haya descartado razonablemente la posibilidad de una infección urinaria. Las cifras actuales de resistencia de S. pneumoniae a penicilina y cefotaxima son muy bajas, por lo que la amoxicilina oral o la penicilina endovenosa son de elección si sospechamos este microorganismo, y la cefotaxima o la ceftriaxona en casos especialmente graves y cuando la etiología también pudiera ser meningocócica o por Escherichia coli(17); las dosis no es imprescindible que sean tan altas como se consideraba hasta hace poco, pero dada la buena tolerancia y la mayor seguridad de eficacia en todos los casos, no hay inconveniente e incluso podría ser preferible seguir usando dosis de amoxicilina de hasta 70- 80 mg/kg/día. Los niños vacunados frente a los 7 serotipos de neumococo incluidos en la actual vacuna conjugada, así como los que han recibido la vacuna del meningococo C, tienen la misma susceptibilidad que los que no las han recibido a todos los demás serotipos de neumococo (algunos de los cuales han devenido predominantes y son responsables de infecciones graves(15) y al meningococo B, por lo que la actuación diagnóstica y terapéutica empírica no debe diferir entre unos y otros.

SÍNDROME FEBRIL




viernes, 9 de octubre de 2015

HIPOTIROIDISMO DESENMASCARANDO LAS CAUSAS Y LOS SINTOMAS

Pero primero... un poco acerca de la glándula tiroides 

¿Sabía usted que su glándula tiroides actúa como el conductor de una orquesta, armonizando el metabolismo de las células de su cuerpo? En otras palabras, regula la velocidad con la que las células del cuerpo funcionan y lo hace mediante la secreción de hormonas
Las hormonas tiroideas pueden afectar la función de todo, desde el corazón y los pulmones hasta su bienestar emocional

Cuando se produce demasiado poco de las hormonas tiroideas (una condición conocida como hipotiroidismo), las células y los órganos de su cuerpo desaceleran. Si tiene hipotiroidismo, su ritmo cardíaco puede llegar a ser más lento de lo normal y sus intestinos pueden trabajar más lentamente, y padece estreñimiento. También puede sentirse deprimido y ganar peso.

El hipotiroidismo también puede afectar negativamente a la fertilidad.}

Una glándula tiroides hipoactiva puede, en casos extremos, con el tiempo conducir al coma e incluso la muerte si no se trata.

UBICACIÓN

La glándula tiroides es una glándula en forma de mariposa que se encuentra en la base del cuello, justo debajo de la manzana de Adán.
Produce las hormonas tiroideas T4 (tiroxina) y T3 (triyodotironina).

A pesar de que se estima que más de 300 millones de personas en todo el mundo experimentan problemas con su glándula tiroides, se cree que hasta el 50 % no son conscientes de su condición.

PRINCIPALES SINTOMAS

Esto es principalmente porque es difícil reconocer los síntomas ya que a menudo se desarrollan gradualmente y no son específicos o enmascaran otras enfermedades.
La experiencia de hipotiroidismo es diferente para cada individuo, pero es generalmente asociado con un grupo de los siguientes síntomas:
  • Depresión 
  •  Problemas de memoria y concentración 
  • Fatiga/somnolencia 
  • Aumento de la sensibilidad al frío 
  • Dolores musculares y articulares 
  • Aumento de peso a pesar del control del estilo de vida (dieta y ejercicio) 
  • Estreñimiento 
    • Períodos menstruales anormales y/o problemas de fertilidad 
    • Cabello o uñas finos y frágiles y/o piel escamosa seca 
    • Cara, manos y pies hinchados 
    • Disminución de la libido





     ¿Cómo se diagnostica el hipotiroidismo?

    El diagnóstico correcto de hipotiroidismo depende de lo siguiente: Síntomas.

    El hipotiroidismo no posee ningún síntoma característico, y no existe ningún síntoma presente en todas las personas con hipotiroidismo. Además, todos los síntomas que pueden tener las personas con hipotiroidismo tambien pueden presentarse en personas con otras enfermedades. Una manera de saber si sus problemas son síntomas de hipotiroidismo, es pensar si usted siempre ha tenido ese síntoma (en cuyo caso el hipotiroidismo es menos probable) o si el síntoma representa un cambio con respecto a la forma en que usted solía sentirse (hipotiroidismo es más probable).

    • Historia médica y familiar. Usted debería comunicarle a su médico
    •cambios en su salud que sugieran que su organismo esta funcionando con lentitud;
    •si usted ha tenido alguna vez cirugía de la tiroides;
    •si usted ha recibido radiación al cuello para tratar un cáncer;
    •si está tomando cualquier medicamento que pueda causar hipotiroidismo- amiodarona, litio, interferón alfa, interleukina-2 y quizás talidomida;
    • si alguno de sus familiares sufre de enfermedad tiroidea.

    ¿Cómo se trata el hipotiroidismo?

     Reemplazo de la Tiroxina (T4).
     El hipotiroidismo no se puede curar.
    Pero en casi todos los pacientes el hipotiroidismo se puede controlar por completo. Este se trata reemplazando la cantidad de hormona tiroidea que su tiroides ya no puede producir, para devolver su TSH y T4 a niveles normales. Es así como aún cuando su glándula tiroides no pueda funcionar normalmente, el reemplazo de T4 puede restaurar los niveles de hormona tiroidea en su organismo y las funciones de su cuerpo. Las píldoras de tiroxina sintética contienen hormona exactamente igual a la T4 que produce normalmente su glándula tiroides. Todos los pacientes hipotiroideos excepto aquellos con mixedema severo pueden ser tratados en forma ambulatoria, sin tener que ser hospitalizados.

    En general, se considera iniciar el tratamiento con LS ante niveles de TSH >10 mU/l; no obstante, cuando la TSH es <10 mU/l, puede considerarse el tratamiento cuando se detectan anticuerpos tiroideos, y si coexisten síntomas de déficit tiroideo, dislipidemia o bocio

    Adoptándose la decisión de acuerdo con las preferencias del paciente, la presencia de síntomas, la edad y las comorbilidades asociadas. En pacientes ancianos o con enfermedad cardiaca se considera mejor no tratar.

    La mayoría de la evidencia disponible muestra que el tratamiento con LS tiene efectos beneficiosos sobre el perfil lipídico y lipoproteico, y las pruebas de función vascular y neurológica, en pacientes con hipotiroidismo subclínico con la TSH >10 mU/l; mientras que en los pacientes con la TSH entre 5 y 10 mU/l, la evidencia no es concluyente. No obstante, en una revisión sistemática de la Colaboración Cochrane no se encontró mejoría en la supervivencia o disminución de la morbilidad cardiovascular.

    El hipotiroidismo subclínico puede ser eficazmente tratado con LS a una dosis 25-50 mcg/d, realizando incrementos de 25 mcg/d, hasta alcanzar el control adecuado de la TSH; siendo la dosis habitual de 25-75 mcg/d. Algunos autores sugieren comenzar con una dosis cercana a la dosis completa ya que podría ser difícil estar seguro de que los síntomas pueden no estar causados por el hipotiroidismo, hasta probar una dosis terapéutica de TS.

    Seguimiento del tratamiento

    Las cifras recomendadas como objetivo en la TSH no son coincidentes, sino que muestran ligeras variaciones como: 0,5-1,5 mU/l (7); 0,5-2,0 mU/l (4); 0,3-3,0 mU/l.
    Una vez iniciado el tratamiento, se debe revisar la dosis utilizada de LS cada 4-6 semanas.
    Una vez logrado el equilibrio, evaluar a los 6 meses y, posteriormente cada año, salvo circunstancias especiales.
    El médico debe evaluar periódicamente los signos y síntomas durante la terapia con LS.




    miércoles, 7 de octubre de 2015

    SINDROME DE INTESTINO IRRITABLE

    Definición

    El síndrome del intestino irritable (SII) es un trastorno funcional digestivo
    que se define clínicamente por la asociación de malestar o dolor abdominal
    y alteraciones en el hábito deposicional (en número o en consistencia)

    sin causa orgánica conocida.

    En un intento de unificar el diagnóstico clínico de SII se han descrito una serie
    de criterios, que agrupan los diferentes síntomas y signos y pretenden establecer
    un diagnóstico positivo del síndrome (tabla 1). Estos síntomas y signos quedan

    descritos en el capítulo 4 (manifestaciones clínicas y enfermedades asociadas).

    Además del diagnóstico del SII, en los criterios de Roma II también se
    definen los subtipos de SII mediante los siguientes síntomas:

    1. Menos de 3 deposiciones por semana
    2. Más de 3 deposiciones por día
    3. Deposiciones duras o en bolas
    4. Deposiciones blandas o líquidas
    5. Esfuerzo excesivo durante la defecación
    6. Urgencia defecatoria
    7. Sensación de evacuación incompleta
    8. Presencia de moco durante las deposiciones
    9. Sensación de hinchazón o distensión abdominal

    Se considera como subtipo con predominio de diarrea cuando:
    - Existen uno o más de los síntomas enumerados como 2, 4 o 6 y ninguno
    de 1, 3 o 5.
    - Están presentes dos o más de los síntomas enumerados como 2, 4 o

    6 y uno de 1 o 5.

    Epidemiología

    El SII es el trastorno funcional digestivo más frecuente en la consulta
    médica. En un estudio realizado por médicos de familia ingleses, en el que
    se valoró el motivo por el que sus pacientes acudían a la consulta, se estableció
    que el 9,6% de las visitas eran por un problema digestivo, siendo
    el SII el trastorno más frecuente, que supuso el 29,8% de las mismas e
    implicó casi un 2,4% del total de consultas. En este mismo trabajo se observó
    que el 29% de los pacientes con SII eran remitidos al especialista20.
    No obstante, cuando se evalúa el impacto del SII en la consulta del gastroenterólogo
    se observa que también un alto porcentaje de los pacientes

    que éste visita padecen SII1.

    FACTORES DE RIESGO

    En la mayoría de los estudios se observa una mayor prevalencia del SII en
    el género femenino que en el masculino, independientemente del criterio
    diagnóstico utilizado. Así, en un estudio epidemiológico realizado en España,
    se observó que la prevalencia del mismo es entre 2 y 4 veces mayor en
    mujeres que en hombres5.
    El género infl uye además en el subtipo de SII, de forma que el subtipo con
    predominio de estreñimiento y el subtipo alternante son más frecuentes
    en mujeres (80%) mientras que el subtipo diarrea se distribuye por igual
    entre ambos sexos
    Además de estas diferencias en la prevalencia del SII entre hombres y mujeres,
    también existen diferencias en cuanto a la clínica, en síntomas
    como la emisión de moco rectal, la sensación de evacuación incompleta,
    la distensión abdominal o la presencia de heces caprinas, que son más

    frecuentes en mujeres

    Mecanismos fi siopatológicos y patogénicos

    Se han propuesto varios factores patogénicos responsables del SII, como
    las alteraciones en la motilidad, las alteraciones en la sensibilidad visceral
    y los factores psicológicos. Recientemente se han añadido otros factores,
    como los genéticos y los postinfecciosos
    Para conocer qué mecanismos y factores están asociados a un síndrome
    multifactorial, como es el SII, la metodología empleada en los diferentes
    estudios es fundamental. Los estudios disponibles presentan una heterogeneidad
    considerable, tanto en su calidad como en el diseño, por lo que

    es difícil disponer de información concluyente.

    Tratamiento
    En el tratamiento de cualquier enfermedad, pero especialmente en los
    trastornos funcionales digestivos, es necesario establecer una relación
    médico-paciente efectiva. Un porcentaje importante de los pacientes con
    SII presentan episodios sintomáticos durante años, por lo que es necesaria

    una relación de apoyo a largo plazo

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