viernes, 9 de octubre de 2015

HIPOTIROIDISMO DESENMASCARANDO LAS CAUSAS Y LOS SINTOMAS

Pero primero... un poco acerca de la glándula tiroides 

¿Sabía usted que su glándula tiroides actúa como el conductor de una orquesta, armonizando el metabolismo de las células de su cuerpo? En otras palabras, regula la velocidad con la que las células del cuerpo funcionan y lo hace mediante la secreción de hormonas
Las hormonas tiroideas pueden afectar la función de todo, desde el corazón y los pulmones hasta su bienestar emocional

Cuando se produce demasiado poco de las hormonas tiroideas (una condición conocida como hipotiroidismo), las células y los órganos de su cuerpo desaceleran. Si tiene hipotiroidismo, su ritmo cardíaco puede llegar a ser más lento de lo normal y sus intestinos pueden trabajar más lentamente, y padece estreñimiento. También puede sentirse deprimido y ganar peso.

El hipotiroidismo también puede afectar negativamente a la fertilidad.}

Una glándula tiroides hipoactiva puede, en casos extremos, con el tiempo conducir al coma e incluso la muerte si no se trata.

UBICACIÓN

La glándula tiroides es una glándula en forma de mariposa que se encuentra en la base del cuello, justo debajo de la manzana de Adán.
Produce las hormonas tiroideas T4 (tiroxina) y T3 (triyodotironina).

A pesar de que se estima que más de 300 millones de personas en todo el mundo experimentan problemas con su glándula tiroides, se cree que hasta el 50 % no son conscientes de su condición.

PRINCIPALES SINTOMAS

Esto es principalmente porque es difícil reconocer los síntomas ya que a menudo se desarrollan gradualmente y no son específicos o enmascaran otras enfermedades.
La experiencia de hipotiroidismo es diferente para cada individuo, pero es generalmente asociado con un grupo de los siguientes síntomas:
  • Depresión 
  •  Problemas de memoria y concentración 
  • Fatiga/somnolencia 
  • Aumento de la sensibilidad al frío 
  • Dolores musculares y articulares 
  • Aumento de peso a pesar del control del estilo de vida (dieta y ejercicio) 
  • Estreñimiento 
    • Períodos menstruales anormales y/o problemas de fertilidad 
    • Cabello o uñas finos y frágiles y/o piel escamosa seca 
    • Cara, manos y pies hinchados 
    • Disminución de la libido





     ¿Cómo se diagnostica el hipotiroidismo?

    El diagnóstico correcto de hipotiroidismo depende de lo siguiente: Síntomas.

    El hipotiroidismo no posee ningún síntoma característico, y no existe ningún síntoma presente en todas las personas con hipotiroidismo. Además, todos los síntomas que pueden tener las personas con hipotiroidismo tambien pueden presentarse en personas con otras enfermedades. Una manera de saber si sus problemas son síntomas de hipotiroidismo, es pensar si usted siempre ha tenido ese síntoma (en cuyo caso el hipotiroidismo es menos probable) o si el síntoma representa un cambio con respecto a la forma en que usted solía sentirse (hipotiroidismo es más probable).

    • Historia médica y familiar. Usted debería comunicarle a su médico
    •cambios en su salud que sugieran que su organismo esta funcionando con lentitud;
    •si usted ha tenido alguna vez cirugía de la tiroides;
    •si usted ha recibido radiación al cuello para tratar un cáncer;
    •si está tomando cualquier medicamento que pueda causar hipotiroidismo- amiodarona, litio, interferón alfa, interleukina-2 y quizás talidomida;
    • si alguno de sus familiares sufre de enfermedad tiroidea.

    ¿Cómo se trata el hipotiroidismo?

     Reemplazo de la Tiroxina (T4).
     El hipotiroidismo no se puede curar.
    Pero en casi todos los pacientes el hipotiroidismo se puede controlar por completo. Este se trata reemplazando la cantidad de hormona tiroidea que su tiroides ya no puede producir, para devolver su TSH y T4 a niveles normales. Es así como aún cuando su glándula tiroides no pueda funcionar normalmente, el reemplazo de T4 puede restaurar los niveles de hormona tiroidea en su organismo y las funciones de su cuerpo. Las píldoras de tiroxina sintética contienen hormona exactamente igual a la T4 que produce normalmente su glándula tiroides. Todos los pacientes hipotiroideos excepto aquellos con mixedema severo pueden ser tratados en forma ambulatoria, sin tener que ser hospitalizados.

    En general, se considera iniciar el tratamiento con LS ante niveles de TSH >10 mU/l; no obstante, cuando la TSH es <10 mU/l, puede considerarse el tratamiento cuando se detectan anticuerpos tiroideos, y si coexisten síntomas de déficit tiroideo, dislipidemia o bocio

    Adoptándose la decisión de acuerdo con las preferencias del paciente, la presencia de síntomas, la edad y las comorbilidades asociadas. En pacientes ancianos o con enfermedad cardiaca se considera mejor no tratar.

    La mayoría de la evidencia disponible muestra que el tratamiento con LS tiene efectos beneficiosos sobre el perfil lipídico y lipoproteico, y las pruebas de función vascular y neurológica, en pacientes con hipotiroidismo subclínico con la TSH >10 mU/l; mientras que en los pacientes con la TSH entre 5 y 10 mU/l, la evidencia no es concluyente. No obstante, en una revisión sistemática de la Colaboración Cochrane no se encontró mejoría en la supervivencia o disminución de la morbilidad cardiovascular.

    El hipotiroidismo subclínico puede ser eficazmente tratado con LS a una dosis 25-50 mcg/d, realizando incrementos de 25 mcg/d, hasta alcanzar el control adecuado de la TSH; siendo la dosis habitual de 25-75 mcg/d. Algunos autores sugieren comenzar con una dosis cercana a la dosis completa ya que podría ser difícil estar seguro de que los síntomas pueden no estar causados por el hipotiroidismo, hasta probar una dosis terapéutica de TS.

    Seguimiento del tratamiento

    Las cifras recomendadas como objetivo en la TSH no son coincidentes, sino que muestran ligeras variaciones como: 0,5-1,5 mU/l (7); 0,5-2,0 mU/l (4); 0,3-3,0 mU/l.
    Una vez iniciado el tratamiento, se debe revisar la dosis utilizada de LS cada 4-6 semanas.
    Una vez logrado el equilibrio, evaluar a los 6 meses y, posteriormente cada año, salvo circunstancias especiales.
    El médico debe evaluar periódicamente los signos y síntomas durante la terapia con LS.




    miércoles, 7 de octubre de 2015

    SINDROME DE INTESTINO IRRITABLE

    Definición

    El síndrome del intestino irritable (SII) es un trastorno funcional digestivo
    que se define clínicamente por la asociación de malestar o dolor abdominal
    y alteraciones en el hábito deposicional (en número o en consistencia)

    sin causa orgánica conocida.

    En un intento de unificar el diagnóstico clínico de SII se han descrito una serie
    de criterios, que agrupan los diferentes síntomas y signos y pretenden establecer
    un diagnóstico positivo del síndrome (tabla 1). Estos síntomas y signos quedan

    descritos en el capítulo 4 (manifestaciones clínicas y enfermedades asociadas).

    Además del diagnóstico del SII, en los criterios de Roma II también se
    definen los subtipos de SII mediante los siguientes síntomas:

    1. Menos de 3 deposiciones por semana
    2. Más de 3 deposiciones por día
    3. Deposiciones duras o en bolas
    4. Deposiciones blandas o líquidas
    5. Esfuerzo excesivo durante la defecación
    6. Urgencia defecatoria
    7. Sensación de evacuación incompleta
    8. Presencia de moco durante las deposiciones
    9. Sensación de hinchazón o distensión abdominal

    Se considera como subtipo con predominio de diarrea cuando:
    - Existen uno o más de los síntomas enumerados como 2, 4 o 6 y ninguno
    de 1, 3 o 5.
    - Están presentes dos o más de los síntomas enumerados como 2, 4 o

    6 y uno de 1 o 5.

    Epidemiología

    El SII es el trastorno funcional digestivo más frecuente en la consulta
    médica. En un estudio realizado por médicos de familia ingleses, en el que
    se valoró el motivo por el que sus pacientes acudían a la consulta, se estableció
    que el 9,6% de las visitas eran por un problema digestivo, siendo
    el SII el trastorno más frecuente, que supuso el 29,8% de las mismas e
    implicó casi un 2,4% del total de consultas. En este mismo trabajo se observó
    que el 29% de los pacientes con SII eran remitidos al especialista20.
    No obstante, cuando se evalúa el impacto del SII en la consulta del gastroenterólogo
    se observa que también un alto porcentaje de los pacientes

    que éste visita padecen SII1.

    FACTORES DE RIESGO

    En la mayoría de los estudios se observa una mayor prevalencia del SII en
    el género femenino que en el masculino, independientemente del criterio
    diagnóstico utilizado. Así, en un estudio epidemiológico realizado en España,
    se observó que la prevalencia del mismo es entre 2 y 4 veces mayor en
    mujeres que en hombres5.
    El género infl uye además en el subtipo de SII, de forma que el subtipo con
    predominio de estreñimiento y el subtipo alternante son más frecuentes
    en mujeres (80%) mientras que el subtipo diarrea se distribuye por igual
    entre ambos sexos
    Además de estas diferencias en la prevalencia del SII entre hombres y mujeres,
    también existen diferencias en cuanto a la clínica, en síntomas
    como la emisión de moco rectal, la sensación de evacuación incompleta,
    la distensión abdominal o la presencia de heces caprinas, que son más

    frecuentes en mujeres

    Mecanismos fi siopatológicos y patogénicos

    Se han propuesto varios factores patogénicos responsables del SII, como
    las alteraciones en la motilidad, las alteraciones en la sensibilidad visceral
    y los factores psicológicos. Recientemente se han añadido otros factores,
    como los genéticos y los postinfecciosos
    Para conocer qué mecanismos y factores están asociados a un síndrome
    multifactorial, como es el SII, la metodología empleada en los diferentes
    estudios es fundamental. Los estudios disponibles presentan una heterogeneidad
    considerable, tanto en su calidad como en el diseño, por lo que

    es difícil disponer de información concluyente.

    Tratamiento
    En el tratamiento de cualquier enfermedad, pero especialmente en los
    trastornos funcionales digestivos, es necesario establecer una relación
    médico-paciente efectiva. Un porcentaje importante de los pacientes con
    SII presentan episodios sintomáticos durante años, por lo que es necesaria

    una relación de apoyo a largo plazo

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